¿Que hago yo con este olivo...?
Publicado: 11 Abr 2018 12:31
Hola.
En diciembre compré un maravilloso olivo ejemplar. Venía en una maceta de plástico negro de vivero con lo que David llama "tierra-guarra-negra-que-no-vale-para-nada" mezclada con algo de limo y piedras. Además tenía una copa preciosa y densa como para tumbarte en ella.
Ante eso me animé a transplarlo. Estuve barajando varias opciones y cargándome toda la tradición japonesa decidí ponerlo en una kurama, que combinaba bien con el propio diseño del olivo y su aspecto tosco y retorcido. Si no le hubiera puesto kurama le hubiese asignado una maceta de diseño rota o como de piedra, pero no encontré ninguna en ese momento. Pensé que en cualquier lado iba a estar mejor que con esa tierra.
Al transplantarlo tenía más bien pocas raíces y muy largas. La tierra que tiene ahora es 70% akadama, 30% kiryu.
El caso es que a los dos meses me dio por inspeccionarlo y se cayó como un tercio de todas las hojas simplemente pasando el dedo por la copa o moviendo el árbol. Primero me asusté muchísimo y luego me puse a razonar que podía haber pasado. Lo más obvio era el estrés del transplante y que el olivo vino de un vivero de Cataluña a una terraza de Madrid en la que el viento a veces castiga un poco. También pensé en el posible estrés causado por el cambio de tierra y el pasar de una maceta tipo barril a una más bien estrecha. Caí en que por ser un olivo a veces dejé que la tierra se secara un poco más que las otras plantas antes de regar lo que podía haber generado algo más de estrés.
Ante eso decidí ser más cuidadoso con los riegos y poner debajo un hidrobonsai cuando hiciera calor para evitar el estrés hídrico.
En los dos meses siguientes y después de unas semanas en las que hubo primavera en Madrid empezaron a abrirse yemas en el olivo. Está plagado de hojuelas chiquitinas que aún no se han animado a crecer. Eso me dio esperanza en que todo iba bien.
Sin embargo hoy, después de unas dos semanas de frío y lluvia madrileños me ha dado por volver a pasar el dedo entre la copa y se ha vuelto a caer un buen número de hojas. Así que me he llevado otro buen susto. Las hojuelas de las yemas siguen donde estaban, sin crecer, lo que no me extraña porque muchos otros bonsáis también empezaron a brotar hace unas semanas y se han parado de golpe. Ahora mismo la copa tiene como la mitad de las hojas que traía originalmente. Si sirve de algo, donde más densidad de hoja está manteniendo es en la zona del ápice.
Cómo detalle, algunas de las hojas, no todas, que se caen tienen un aspecto marronáceo, generalmente a partir del pecíolo hasta media hoja o la punta. Otras de las que se caen tienen una coloración normal.
Así que mi problema es... ¿Que hago yo con este olivo? Porque no sé si la situación es normal o desesperada. Opciones que barajo:
1) dejarlo como está y que se recupere sólo. Todo va bien y el mundo es un lugar hermoso y bonito.
2) transplante de emergencia a una maceta grande con solo 100% akadama para matar cualquier posible problema de raíces. Ponerle una vela a buda o a algún santo. O a los dos.
3) entrar en pánico, quemarlo y hacerme la barbacoa más cara de mi vida. En este caso compraré también ternera de Kobe a 1000€ el kilo para que esté a par con la leña.
Adjunto dos fotos, una recién transplantarlo. Otra de hoy después de las dos caídas de hojas. Se puede apreciar que tiene en el tronco una herida horizontal. Son de unos tocones cilíndricos horrorosos y secos que se habían dejado ahí y rebajé con la vaciadora. Todo el lateral y la parte trasera del tronco está viva.
Agradecería mucho si además de vosotros David se anima a orientarme.
Gracias a todos.

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En diciembre compré un maravilloso olivo ejemplar. Venía en una maceta de plástico negro de vivero con lo que David llama "tierra-guarra-negra-que-no-vale-para-nada" mezclada con algo de limo y piedras. Además tenía una copa preciosa y densa como para tumbarte en ella.
Ante eso me animé a transplarlo. Estuve barajando varias opciones y cargándome toda la tradición japonesa decidí ponerlo en una kurama, que combinaba bien con el propio diseño del olivo y su aspecto tosco y retorcido. Si no le hubiera puesto kurama le hubiese asignado una maceta de diseño rota o como de piedra, pero no encontré ninguna en ese momento. Pensé que en cualquier lado iba a estar mejor que con esa tierra.
Al transplantarlo tenía más bien pocas raíces y muy largas. La tierra que tiene ahora es 70% akadama, 30% kiryu.
El caso es que a los dos meses me dio por inspeccionarlo y se cayó como un tercio de todas las hojas simplemente pasando el dedo por la copa o moviendo el árbol. Primero me asusté muchísimo y luego me puse a razonar que podía haber pasado. Lo más obvio era el estrés del transplante y que el olivo vino de un vivero de Cataluña a una terraza de Madrid en la que el viento a veces castiga un poco. También pensé en el posible estrés causado por el cambio de tierra y el pasar de una maceta tipo barril a una más bien estrecha. Caí en que por ser un olivo a veces dejé que la tierra se secara un poco más que las otras plantas antes de regar lo que podía haber generado algo más de estrés.
Ante eso decidí ser más cuidadoso con los riegos y poner debajo un hidrobonsai cuando hiciera calor para evitar el estrés hídrico.
En los dos meses siguientes y después de unas semanas en las que hubo primavera en Madrid empezaron a abrirse yemas en el olivo. Está plagado de hojuelas chiquitinas que aún no se han animado a crecer. Eso me dio esperanza en que todo iba bien.
Sin embargo hoy, después de unas dos semanas de frío y lluvia madrileños me ha dado por volver a pasar el dedo entre la copa y se ha vuelto a caer un buen número de hojas. Así que me he llevado otro buen susto. Las hojuelas de las yemas siguen donde estaban, sin crecer, lo que no me extraña porque muchos otros bonsáis también empezaron a brotar hace unas semanas y se han parado de golpe. Ahora mismo la copa tiene como la mitad de las hojas que traía originalmente. Si sirve de algo, donde más densidad de hoja está manteniendo es en la zona del ápice.
Cómo detalle, algunas de las hojas, no todas, que se caen tienen un aspecto marronáceo, generalmente a partir del pecíolo hasta media hoja o la punta. Otras de las que se caen tienen una coloración normal.
Así que mi problema es... ¿Que hago yo con este olivo? Porque no sé si la situación es normal o desesperada. Opciones que barajo:
1) dejarlo como está y que se recupere sólo. Todo va bien y el mundo es un lugar hermoso y bonito.
2) transplante de emergencia a una maceta grande con solo 100% akadama para matar cualquier posible problema de raíces. Ponerle una vela a buda o a algún santo. O a los dos.
3) entrar en pánico, quemarlo y hacerme la barbacoa más cara de mi vida. En este caso compraré también ternera de Kobe a 1000€ el kilo para que esté a par con la leña.
Adjunto dos fotos, una recién transplantarlo. Otra de hoy después de las dos caídas de hojas. Se puede apreciar que tiene en el tronco una herida horizontal. Son de unos tocones cilíndricos horrorosos y secos que se habían dejado ahí y rebajé con la vaciadora. Todo el lateral y la parte trasera del tronco está viva.
Agradecería mucho si además de vosotros David se anima a orientarme.
Gracias a todos.


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