Es que cuando tenía la tienda, coco venía y comprábamos a medias unas cocacolas y un paquete de gublins (cómo mínimo) y nos pegábamos la tarde entera picando, escuchando música y trabajando bonsái, eran buenos tiempos, ahora estamos muy lejos el uno del otro.
Un abrazo y PRUEBA LOS GUBLINS, SON ADICTIVOS!!!!.
