En Sevilla, en una pequeña plaza del centro podemos encontrar este capricho de la naturaleza. Una palmera y un naranjo han decidido estar juntos para siempre....
Así a golpe de vista es chocante quetequegues pero prestándole atención se ve que el arbolito se ha abierto camino entre las raíces más superficiales de la palmera y ninguno da su rama a torcer (chistaco).
Un abrazo y gracias por compartir esa súper curiosidad.