Tocaría irlo vigorizando y fomentando ramificación en zonas "útiles". Por ejemplo esa rama palo que fotografías tan gorda de abajo no tiene mucho sentido, y si sigue engordando, aunque los olmos cicatrizan muy bien, te va a dejar una cicatriz tan grande como el propio tronco que tiene ahora.
Pero creo que deberías trabajarlo de raíces antes que nada, pues si ha crecido ahí libremente, el cepellón será una locura, y mas en un sustrato que parece bastante apelmazado. Te conviene planear un trasplante con un buen trabajo de raíces a un sustrato más drenante y suelto. Los olmos tienden a hacer raíces gruesas y cilíndricas, por eso es conveniente controlarlas en esatadíos tempranos para que luego nos sirvan en bonsai

. Si lo pasas a un colador (si está en tu capacidad mantenerlo ahí, pues es bastante exigente en cuanto a abonado y agua) el cepellón que formará será mucho más agradecido que el que forme en una maceta. Pero si no puedes ponerlo en colador, al menos la maceta que sea de barro (que transpire), aunque te obligue a hacer los trasplantes un poco menos espaciados, pero irás formando un pan de raíces mucho mejor.
Como se te ha pasado el trasplante, creo que puedes dejarlo a su aire para que siga ganando calibre y vigor para el próximo año. Cuanto más verde y loco lo dejes más crece. Y ya en invierno, cuando haya perdido las hojas o esté totalmente parado y sea un buen momento para defoliarlo, haces una selección de ramas descubriendo primero el nebari (puedes cortar la maceta al ser de plástico), y así, cuando toque el trasplante en el momento que incha yemas, lo cambias a su nuevo lugar y lo trabajas de raíces eliminando las dominentes, o al menos la mayor parte. No lo dejes totalmente desprovisto de raicillas, cuando cortes las gordas procura comprobar que haya capilares por encima del corte.
Pero al menos podrás reducir mucho el cepellón

.
Un saludo!