La monja que nos atiende, cuando terminamos de trabajar siempre nos da un zumito y nos invita a que cojamos algunos higos.
Este es el aspecto que tenía antes de la última poda

y este es el aspecto actual

Debido a que la podan todos los años, no os podéis imaginar el ultratronco que esconde bajo esa copa, tupida, pero excesivamente "pinzada"
En cuanto vuelva a María Arteaga, prometo hacer fotos del interior de la copa y el tronco, que son espectaculares

